viernes, 8 de enero de 2010

Sadako Sasaki






Mil grullas por una vida.

Cientos de arreglos florales y miles de grullas de papel llegarán hoy a un parque de Japón, esperando que los dioses le den al mundo un poco de paz.

Un día como hoy, 7 de enero, pero de 1943, nació Sadako Sasaki, una hermosa y saludable niña que vivía en una casa pequeña cerca del puente Misaza, en Hiroshima.

Sadako era fuerte, inquieta, y a sus 11 años toda su atención estaba enfocada en la escuela y el atletismo. Su cuerpo menudo y perfectamente definido era producto del ejercicio; de hecho, expertos en atletismo aseguran, que Sadako pudo ser la mejor velocista de Japón.

Sin embargo, un día en medio de una competencia distrital, la niña interrumpió su carrera de forma tan abrupta que cualquiera diría que se topo con un muro invisible. Era 1954, Sadako se sentía tan mal que se desplomó en el suelo.

El diagnostico fue devastador: tenía la "Enfermedad de la Bomba A", que actualmente conocemos como Leucemia. en ese momento el recuerdo sacudió la memoria de todos, Sadako tenía 2 años aquel 6 de agosto de 1945, cuando, la bomba atómica hirió de muerte a Hiroshima. La niña vivía a kilómetro y medio de la devastación.

Sadako recordó que, cuando sus abuelos le enseñaron origami, el arte de hacer figuras con papel, le contaron una leyenda: cuando haces mil grullas de papel los dioses te cumplen un deseo.

En el hospital, la niña comenzó con sus grullas. Sadako esperaba curarse para volver a correr, así, aprovechaba hojas, servilletas y hasta el cartón de las cajas de la medicina para elaborar sus grullas. Conforme ingresaban niños con Leucemia, Sadako agregaba mil grullas más a su larga lista.

Ya no sólo quería sanar, pedía paz y la curación para todas las víctimas de la guerra. Por desgracia sadako murió el 25 de octubre de 1955. En 14 meses hizo 644 grullas de papel.

Cuando el mundo supo su propósito comenzaron a llegar miles de grullas de papel a su humilde casa. En el 58, en el Parque de la Paz de Hiroshima se develó una estatua de Sadako con una grulla de oro en la mano.

En la grulla dorada se puede leer, lo que escribía Sadako en cada papel: "éste es mi grito, ésta es mi plegaria; paz en el mundo". Su historia fue tan impactante que trascendió los límites de Japón, convirtiéndose en un referente mundial de los movimientos pacifistas.

1 comentario:

Luna House dijo...

Hola Medusa: ya tiene tiempo que me habian comentado que mandaban grullas a un parque de japon, y hoy dia me encanto conocer la razon, es una historia realmente conmovedora, gracias por compartirla